Sobreproteger, un término que no muchos padres reconocen que hacen pero nos encontramos más de lo que creemos.

¿Cómo puedo ver que le estoy sobreprotegiendo?

  • ¿Sientes que tienes que controlar las amistades de tus hijos?
  • ¿Es tu hijo/a el rey de la casa?
  • ¿Te cuesta poner límites dentro de la familia?
  • ¿Tu hijo está más tranquilo cuando le miras o cuando tiene tu consentimiento o aprobación?
  • ¿Te preocupa que pase hambre, sed, que no se caiga, que no tenga problemas con sus compañeros…?
  • ¿Le das órdenes continuamente?
  • ¿Te da miedo si no va contigo o los pierdes de vista porque les vaya a pasar algo?

¿Por qué sobreprotegemos?

  • Muchos padres sienten que si no lo hacen ellos o no están pendientes, el niño no lo hace o lo hace peor. “Si no lo hago yo / si no le ayudo, él/ella no sabe hacerlo”.
  • Otros quieren ver resultados más rápidos de lo que lo hacen ellos solos. “Si no lo hago yo / si no le ayudo, él/ella tardamos muchísimo”, “ya tendría que saber hacerlo”.
  • En algunas ocasiones nos encontramos miedos y creencias de los padres que impiden el desarrollo del niño. “Cuando yo era pequeño…”, “yo también me sentía así..”, “sé cómo se puede sentir”…
  • Han visto que el mundo es más peligroso de lo que se creían cuando eran jóvenes. “Yo sé lo que hay y no quiero que tú lo veas”, “los jóvenes no sabéis lo que es la vida”,…
  • Hay papás que temen el fracaso de sus hijos y no quieren verlos luchar o perder. “Yo sé lo que es estar hundido y no se lo deseo a mis hijos”, “si puedo impedir que fracase lo haré”, “les quiero evitar todo sufrimiento posible, la vida ya es muy dura de por si”.
  • O hay padres que sienten que la vida de sus hijos es suya también y les obligan a hacer cosas que ellos no hicieron, que ellos creen que es algo positivo. “Yo quiero que estudie idiomas porque yo no tuve la oportunidad”, “yo quiero que estudie una carrera universitaria para que tenga más posibilidades de trabajo que las que tuve yo”.
  • También puede ser porque el niño tenga o haya tenido una enfermedad. “Estuvo muy malito y tengo la necesidad de que esté bien”
  • En ocaciones no tenemos tiempo suficiente. “El poco tiempo que tengo con ellos no quiero estar discutiendo”.
  • Falta de cariño, amor,… “mi madre no se preocupaba por mi y yo he tenido muchas dificultades por eso”, “en mi casa nunca estaban pendientes de mi y yo no quiero que mi hijo pase por eso”.
  • ….

Estas son algunas de las cosas que pensamos para excusarnos del porqué sobreprotegemos.

¿Te has visto reconocido?

La clave es que estamos partiendo de nuestra realidad, de nuestras experiencias, creencias, de lo que hemos vivido, pero nuestros niños no han vivido nada de eso, por lo que no están valorando, ni entienden “la ayuda” como tú quieres que la entienda.

Tú has tenido una realidad, con sus cosas buenas y malas, pero la realidad de tus hijos es una nueva, estás creando problemas donde no los había, dificultades que ellos no se han encontrado, estamos poniendo la tirita antes de que haya herida.

Te crees que tienes todo controlado, que a tu hijo no le puede pasar nada, que mientras tú estés todo estará bien… pero… ¿la realidad es esa? ¿estarás siempre a su lado?

¿Qué provocamos en nuestros niños?

  • Niños temerosos y nerviosos.
  • No saben lo que son capaces de hacer. Empiezan a ver que compañeros de su edad sí hacen cosas que ellos no.
  • Se va perdiendo la autoestima y autoconfianza en ellos mismos.
  • Nunca han resuelto problemas por ellos mismos, no saben hacerlo.
  • Les cuesta interactuar con sus iguales.
  • Desconoce sus capacidades, habilidades,…
  • ¿Cómo llegar a conseguir algo? Siempre ha llegado sin esfuerzo, no saben ni lo que quieren ni cómo conseguirlo.
  • Siempre ha habido alguien que ha evaluado los riesgos por él, por lo que desconoce cómo se hace. No sabe cuidarse solo.
  • Incluso si les decimos lo que deben ponerse, no sabrá vestirse solo si quiera.
  • Será más fácil que se vea influenciado por otros, no ha desarrollado sus propios criterios de selección, lo hicieron sus padres.
  • Los padres les entienden siempre, les aguantan todo, no tienen normas… ¿pero la sociedad se lo va a permitir? No se adaptan al trabajo, a las normas de la sociedad, se sienten incomprendidos por la vida, ven la realidad mucho más injusta de lo que es.
  • La dependencia extrema de sus padres hace que cuando se tienen que separar de ellos sufran.
  • Temen al fracaso, nunca han caído y no saben cómo salir. Tienen poca tolerancia de frustración.
  • No asumen responsabilidades, en ocasiones no quieren ni ser mayores.
  • Les cuesta tomar iniciativas, siempre alguien ha pensado por él.

Y cuando nos damos cuenta de esto esto, el niño está creciendo, es preadolescente y no nos hacemos con él.

No sabe hacer nada solo, tiene problemas de autoestima, autoconfianza, miedos, inseguridades,.. y lo que más preocupa a los padres, pero no más importante que todo lo que hemos nombrado,

NO CUMPLEN LAS NORMAS, NO TIENEN LÍMITES, HACEN LO QUE QUIEREN.

“No me hago con mi hijo” (tiene 10 años)

Y repito, las otras dificultades para mí son muchísimo más importantes, el desafiar las normas y no cumplir límites son resultado de que nunca los han tenido, eran pequeños y obedecían.

Pero el fondo, la gran dificultad está dentro del niño, en su mundo interior que es donde tenemos que profundizar.

¿Ya no podemos hacer nada?

¿Cómo podemos solventar y ayudar de verdad a nuestros niños?

– Habla sobre las estrategias y habilidades para enfrentarse a las dificultades o problemas que se puedan encontrar. Tú estarás para apoyarle y acompañarle, pero no lo hagas tú.

– Que tomen decisiones y por supuesto, asuman las consecuencias.

– Que tengan cierto grado de libertad y responsabilidad, siempre proporcional a su grado de madurez. Será independiente, seguro, sabrá cuáles son sus capacidades y sabrá cómo hacer y llegar a sus objetivos.

– Utiliza palabras bonitas y positivas para dirigirte a tu hijo, para crear la imagen interior, pero también reconozcan las debilidades.

– Ver peligros y miedos por todas partes no ayudarán a vivir, estarán inseguros, intranquilos. Veamos la parte positiva de la vida para que pueda descubrir y disfrutar de esta.

– Dale la confianza para cuando piense que no puede hacer algo. Muéstrale situaciones en las que sí ha podido. Que sepa que sus padres confían en él y le ayudará a esforzarse por conseguirlo y muy importante.. si no lo consigue, ahí están sus padres como apoyo y no pasa nada por fracasar, seguimos intentando.

– Establece límites claros y no permitas que se rompan ni por cansancio, tiempo, … y si se tienen que romper, explícale que sabes que se ha roto y el por qué, que no sienta la victoria de haber sobrepasado las normas.

Todo esto se resume en límites claros y flexibles cuando tienen que serlo y en el ejemplo de sus progenitores, que son a los que están observando a diario.

Los niños son reflejo de sus padres y lo que han vivido.

Muéstrale que tú también tienes debilidades, que tienes problemas, que los solucionas, que luchas, que buscas objetivos nuevos, cómo te relacionas con tu pareja, con tus amigos,…

Si tú no sabes hacerlo… ¿sabrás enseñarlo?

La mayoría de mis trabajos con familias en Coaching personal son debido a esto. Se fijan en el problema del niño, “no tiene autoestima”, “tiene muchos miedos”, “no hace caso”, “todo le da pereza”, “es un egoísta”… y me encanta trabajar con la familia y que vean que se van solucionando, que van cumpliendo con sus responsabilidades, que están ilusionados, que les encanta mostrar lo que han hecho bien, asumen sus miedos, conocen sus habilidades y sus debilidades, luchan por sus objetivos…

A los padres les parece magia, pero ellos lo han hecho pensando que era bueno para los niños, no han sabido hacerlo mejor, ni de otra manera,… cuando les das otras soluciones, posibilidades, les abres los ojos y ven que el mundo tiene muchas formas de hacerlo y van entrando en los beneficios y descubren lo que es una familia tranquila, un clima adecuado en casa, fuera de los gritos, momentos desafiantes, el tira y afloja,…. 

Aprenden a comunicarse, a entenderse, a empatizar,… de padres a hijos y de hijos a padres.

Si la teoría te la sabes, la has oído, pero no sabes cómo llevarlo a la práctica en tu casa, pero tienes claro que quieres cambiar, ponte en contacto conmigo. laura@gomezgarrecoaching.com