Muchas veces vemos a niños que no son capaces de esperar cuando los mayores están hablando, que quieren todo ya, que se frustran si no tienen recompensa o directamente no lo hacen si no hay nada a cambio.

Los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero.. ¿pensamos en el ahora o en el futuro? Eso es lo que realmente tenemos que pensar y reflexionar.

Es muy fácil educar con resultados a corto plazo. Si hace algo bueno le doy un premio, si le castigo, no lo hace,… estoy de acuerdo que a corto plazo es rápido y eficaz, pero… ¿aprenderá para el futuro? Eso es lo que yo llamo educación o estar mal educados. No significa que el niño se porte mal, estorbe o llegue a faltar el respeto, consiste en que en el futuro sea un niño competente, con un nivel adecuado de frustración, que se sepa controlar, que sepa esperar a los resultados, que sea feliz y consiga todo lo que se proponga, o por lo menos luche por conseguirlo.

Aquí vamos a poner una serie de consejos muy comunes que te ayudarán en el día a día.

  1. Cuando interrumpa tu conversación, enséñale a esperar y a que te respete. ¿Cuándo su jefe esté reunido también entrará en el despacho y molestará hasta que se le atienda? ah no, ¿eso ya habrá aprendido no? Si no se le enseña no sabrá cómo hacerlo, por lo que tenemos que educarle desde pequeños. Porque a lo mejor no molesta, pero se enfada si no se le hace caso.. ¿cuántos mayores vemos enfadados porque no se les ha hecho caso cuando ellos han querido?
  2. No le des lo que desea y menos de forma inmediata. Tú tienes que ahorrar para comprarte un coche, ¿por qué él no para comprarse una colección de cromos? porque los cromos valen mucho menos. Si no les enseñamos a esperar, se frustrarán cuando tengan que esperar mucho tiempo para comprarse las cosas cuando valgan más o peor, se comprarán cosas que no necesitan por el capricho momentáneo y la felicidad del primer momento. ¿Son más felices porque tengan más? ¿no da más felicidad cuando te ha costado conseguirlo? ¿no valoras más y compras menos chorradas si tienes menos dinero?
  3. Asocia los premios con el esfuerzo, no con los objetivos. No te empeñes en los dieces, valora y refuerza el trabajo diario, constatado, no las horas que se pase en la habitación, eso no significa que sea estudio diario. ¿Cuánta gente preparada hay actualmente sin trabajo? No siempre se consiguen los objetivos, cuidado con valorar sólo el máximo. “Tú puedes controlar ser mejor, no ser el mejor”. ¡Cuidado con exigirles demasiado! Sí podemos hacer que estudien más, que sea más eficaz,… pero el examen no depende de ellos.
  4. ¡Cuidado con los premios! El amor, el cariño y la ternura no son premios que se quitan y se ponen. Tienes que estar al lado de tu hijo en las cosas buenas y malas, si sólo estás en las buenas tu hijo seleccionará a los amigos que están en los buenos momentos, será el gracioso del botellón, el que haga todo lo que se le pida… porque sólo hay cariño o amor cuando estamos bien. Razona y habla con ellos sobre situaciones que te hacen sentir mal, pero no niegues el cariño que le tienes.
  5. Las prioridades de tu hijo no están por encima de las tuyas. Cuidado con darle todo y olvidarnos de nosotros mismos. No eres peor padre o madre por mira por ti antes que por tu hijo. No es necesario atenderle cada vez que abra la boca. Debemos gestionar el tiempo familiar por necesidades de todos, no puede girar todo alrededor de tu hijo.
  6. Recuerda que tú eres su modelo, va a repetir todo lo que tú hagas. Si estás enfadado por algo entenderá que lo normal es enfadarse por eso. Si gritas a tu pareja, entenderá que para hablar hay que gritar o imponer lo que uno piensa. Los hijos son el puro reflejo de lo que han vivido, sobre todo de sus padres, seguramente tenemos que aprender nosotros primero para poder enseñar.
  7. Pídele reflexión, de lo que hace y de lo que dice. Hazle razonar el porqué de todo lo que hacemos y decimos. No uses el.. “yo soy padre/madre”, no es razón de nada, no puede entender que los pequeños tengan que hacerlo y los mayores no o querrá ser mayor para poder hacerlo, no te asombre si lo hace antes de lo que lo hiciste tú.
  8. Nadie es igual. No pienses en lo que tú viviste, para quitarle o darle cosas. Deja que viva su vida y edúcale para cuando sea mayor.